#515


Secuela de una película que no interesó a nadie, que fue un fracaso de taquilla y de la que sólo su director quiere saber qué pasó con sus personajes protagonistas. Para acabarlo de arreglar, se trata en realidad de una precuela, con lo que prácticamente nos vuelven a explicar lo mismo que en la primera y desastrosa parte, pero unos cuantos años antes. Al final, todo el mundo salta en lianas al estilo Tarzán, actores y técnicos incluidos: es uno de esos insoportables rollos metalingüísticos para modernos.