#668


Ernst Lubitsch nos regaña desde la ultratumba por dosificar incorrectamente los chistes en esta comedia sin títulos de crédito iniciales ni finales en la que un conde de un país europeo perdido, rubio y de ojos azules para más señas, se enamora de una campesina superdotada. La campesina no atenderá a sus súplicas amorosas, más preocupada por hallar una variable errónea en la Ley de la Gravedad. Con el fin de llamar finalmente su atención, el conde se hará pasar por un representante de los Premios Nobel, portador de excelentes noticias para la campesina con matrícula de honor… Lubitsch también nos recrimina un clímax tedioso y aburrido.