#742


Nos enzarzamos en una batalla dialéctica con un señor que pasaba por allí y que aseguraba que la segunda regla de “El Club de la Lucha” es una redundancia innecesaria. Le damos la razón después de partirle la cara e inmediatamente después escribimos la sinopsis de nuestro próximo guión: un escritor en horas bajas acepta un trabajo de camarero en el bar de su hermano. Por culpa de la maldita proximidad, y para matar el tiempo, el escritor se acabará enamorando perdidamente de su cuñada, escapándose con ella, incendiando el bar y escribiendo unas memorias en las que el 98% de lo relatado será rigurosamente falso. La película la haremos sobre las memorias, por supuesto.