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Una de las brujas de Salem, una de verdad, tiene que ingeniárselas para que el juez Cotton Mather no la liquide durante la jodidísima Caza de Brujas de 1692. Para ello, traza un plan maestro con el que distraerá la atención de sus actividades al abrir el primer sexshop en las colonias. Todo es tan chiripitifláutico que el drama se convierte en una comedia loquísima protagonizada por Sandra Bullock. O sea, que pasamos del terror puro al slapstick más descacharrante. Bill Murray nos brinda un cameo haciendo de Woody Harrelson.