#1003


Un periodista de “El caso” da el salto al cine con la adaptación libre de un crimen cometido en el barrio de Somorrostro en los años 50: una anciana mató a palos a un gigoló por no querer yacer con ella. La abuela, con inusitada fuerza de camionero, asestó 227 golpes de bastón al chaval, que acabó desangrándose en plena calle. El periodista nos cuenta la macabra historia añadiendo un finísimo hilo de esperanza al final: la mujer se da cuenta de que el chaval era su hijo, se arrepiente y se promete que no volverá a hacerlo nunca más. Pero eso sí, antes de que llegue tan bucólico final nos hemos tragado dos horas de bastonazos, sangre y chillidos de jabalí.