#1018


Un árbitro de wrestling está deprimido. Cree que su vida entera es una farsa, empezando por su trabajo. Está casi convencido de que los luchadores ni siquiera se tocan, lo mismito que hace su mujer con él. El árbitro se suicida tirándose al río Hudson, dejando a un hijo huérfano de padre. Entonces, empieza el spot: a un niño sin padre le vuelven las ganas de reír al probar nuestros nuevos cereales con virutas de chocolate y caramelo fundido.