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Y resultó que las películas de Lars von Trier iban súperbien para vencer las depresiones. Ver sufrir por todo lo alto a Nicole Kidman en “Dogville” curó a mil enfermos crónicos. Ver a Stellan Skarsgaard haciendo lo propio en “Rompiendo las olas” curó a dos mil. Kirsten Dunst en “Melancolía” propició una fiesta en el psiquiátrico con la que aún están retumbando los cimientos. Jean-Marc Barr en “Europa” salvó del suicidio a diez mil sufridores. Y compadecer a Charlotte Gainsbourg en “Anticristo” resucitó a un batallón de abatidos en San Petersburgo. Con todo este material, confeccionamos un documental de tres horas sobre la fabricación de pucheros en la Alemania nazi. Adiós tristeza, hola alegría. Gracias por todo, Lars.