#1169


No hay argumento más absurdo que el del tipo que va a la Casa Blanca para una entrevista de trabajo, no consigue el puesto y para pasar el rato decide visitar el Despacho Oval, justo el día en que un comando terrorista asalta el lugar. Por estúpido que parezca, esto tipo de cosas sí pasa en las películas. Rodamos el Making Of de “Asalto al poder” descojonándonos todo el rato. Igual que el tipo de la entrevista de trabajo, para matar el rato mientras desperdiciamos nuestro talento en darle crédito a estos subproductos, nos cortamos las uñas, ganamos un Globo de Oro por un making of anterior, nos casamos, tenemos dos hijos, nos leemos todos los cuentos de Isaac Asimov, nos suicidamos, resucitamos, pintamos un cuadro, le tomamos el pelo a Orlando Bloom, hacemos explotar el Golden Gate, nos divorciamos, nos volvemos a casar, uno de nuestros hijos se saca la carrera de Medicina, escribimos un guión sobre un caballo percherón que anhela ganar el Gran Premio de Aqueduct ayudado por un conejo que habla y un mono detective privado, y matamos a alguien. Y al final volvemos con nuestra cámara al plató para no perdernos el claquetazo final de ese enorme pedazo de basura fascista.