#1174


“No hay que fiarse de los húngaros”, parece decirnos esta película repleta de estereotipos y chistes fáciles. Un médico extranjero se refugia en nuestro pequeño pueblo. La gente comienza a enfermar abruptamente, azotados por males extraños carentes de explicación. Cuando todos los habitantes se sienten a merced del médico, es el momento de desvelarles su auténtica identidad: se trata de un inspector de Hacienda que hace quinientos años sembró el pánico en esa lugar.