#1205


Unos campistas aparentemente inofensivos deciden volverse muy locos y comenzar a matar a todos los residentes del camping, sin ton ni son, a lo bestia y con machetes. Los chicos, que hasta el día de hoy eran el ejemplo perfecto de «pringado universitario», se vengan así de años y años de virginidad mal asimilada. No obstante, la película disculpa sus acciones y consigue que hasta el público lo haga. En el fondo, todos llevamos a un grandísimo hijo de puta dentro. Hablando de hijos de puta, la música es de Hans Zimmer, que no tiene reparos en copiarse a sí mismo por enésima vez.