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Una pareja de policías se enfrentan al caso más importante de toda su carrera. No son “poli bueno/poli malo”, sino más bien “poli malo/poli malo” lo que no resulta nada atractivo para la taquilla y la película fracasa. En la secuela, probamos con la fórmula “poli bueno/poli bueno” y el resultado es aún peor: insulsa, de baratillo y superficial. Con la tercera de la saga queremos enmendarlo todo, pero la fórmula que aplicamos es la de “chico conoce chica” y la fastidiamos por completo.