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Otra película mala de Keanu Reeves sobre artes marciales. Después de liarse con los samuráis y el Tai Chi, ahora le toca el turno al Kabuki, que resulta que no es un arte marcial pero el equipo se entera de eso a media película. Un guerrero kabuki, celebrado en todo Japón, valiente y gallardo, descubre que en realidad sólo es un actor. Lo ha sido siempre. Sus combates hasta ese momento habían sido amañados para que ganara, mero espectáculo, pero eso se acabó. El guerrero kabuki interpretado por Reeves tendrá que enfrentarse al dragón Vodafone, un monstruo legendario que está aterrorizando al país llamando a horas intempestivas para hacer incomprensibles ofertas de telefonía