#1347


En un universo paralelo, la gente no usa gorros. De hecho, no se han inventado. No tienen sombreros, ni gorras; no saben lo que es una chistera, ni un bombín. Ni siquiera tienen anoraks con capucha. Cuando llueve y no llevan paraguas, se mojan. Es el mundo al revés y hasta él llega un sádico asesino en serie que descuartiza a sus víctimas después de violarlas, sean mujeres o sean hombres. Aparentemente, una cosa no tiene que ver con la otra, pero al final, gracias a un giro portentoso de guión, se demuestra que en efecto es así. La película acaba con una ristra interminable de créditos en blanco sobre fondo negro.