#1415


Cuando Mozart era un crío que ni hablaba, robó una partitura de casa del viejo Händel para hacerse un avioncito de papel con ella. Esta es la primera prueba documentada del carácter burlón del futuro compositor, además de su visionaria inventiva. El avioncito no voló más allá del salón de su casa, ni siquiera traspasó la puerta, pero sentó las bases de la aviación moderna. Recogemos este importantísimo hito en un guión que jamás verá la luz porque el resto de anécdotas son dolorosamente asépticas.