#1500


Ben Affleck protagoniza este pastiche pseudointelectual con reminiscencias tanto godardianas como chulescas. Un detective privado de Nueva Orleans manda destruir el mundo desde su despachito de Bourbon Street. ¿Cómo lo hace? Pues con una llamada de teléfono, cómo si no. El mundo desaparece bajo nuestros pies, arrojándonos al vacío más infecto y despiadado, todo por culpa de Ben Affleck, al que el guión le parece buenísimo y por eso decide hasta dirigirlo. ¡No se hable más! Affleck se pondrá las chanclas de director y allá que se irá hacia tierras del sur, pegando a Wisconsin, para rodar su nuevo film y, por supuesto, su última obra maestra. De nuevo, premios y reconocimientos le dirán al gran público que quien en el pasado fue la sombra desdibujada de Matt Damon, hoy es un hombre hecho y derecho que hasta puede lavarse los dientes él solo. Y… fin.

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